Irini Wentinck, nueva presidenta de IRAM

El 17 de septiembre de 2026, en la 91.ª Asamblea Anual Ordinaria del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), sus socios y socias eligieron a Irini Wentinck como nueva presidenta de la institución, en representación de la Unión Industrial Argentina.
Irini es socia y directora de WTK® Wentinck Conductores Eléctricos y forma parte de la segunda generación de esta empresa familiar argentina.
Para quien trabaja en una planta, una obra o un yacimiento, IRAM no es una sigla lejana. Está detrás de buena parte de las especificaciones que aparecen en un pliego, en una ficha técnica o en una inspección. Por eso esta designación tiene un significado que va más allá de lo institucional.
IRAM: el lenguaje común de la industria
La normalización es el proceso por el cual fabricantes, usuarios, organismos técnicos, academia y Estado acuerdan reglas técnicas comunes. Así, un producto o un servicio cumple requisitos que se pueden verificar. IRAM fue fundado en 1935, fue el primer organismo de normalización de Latinoamérica y representa a la Argentina ante ISO, la Organización Internacional de Normalización. Es una asociación civil sin fines de lucro. Su trabajo abarca aspectos de calidad, seguridad, procesos productivos y sostenibilidad, y sirve como referencia para empresas y organizaciones de los más diversos sectores.
En la práctica, una norma permite:
- Que quien especifica, quien fabrica, quien compra y quien inspecciona hablen el mismo idioma.
- Comparar productos con criterios objetivos, no solo por precio o apariencia.
- Contar con respaldo documental ante auditorías, inspecciones y homologaciones de proveedores.
- Reducir riesgos en instalaciones donde una falla compromete personas, equipos y continuidad operativa.
Continuidad y una nueva etapa
Irini sucede a Claudio Terrés, que presidió IRAM durante dos períodos consecutivos, entre 2022 y 2026. En esa gestión, la institución desarrolló nuevas normas y nuevos servicios de evaluación de la conformidad, es decir, los procesos que verifican que un producto, un servicio o un sistema cumple lo que establece una norma. También renovó los Sellos IRAM, creó ROCS (un registro de organizaciones comprometidas con la sostenibilidad) y fortaleció su participación en ISO, IQNET y la Asociación Mercosur de Normalización.
La nueva presidenta asumió con el objetivo de dar continuidad a ese proceso y profundizar la agenda de normalización, certificación, innovación y sostenibilidad. Suma su experiencia empresarial a una institución que trabaja junto al sector privado, los organismos públicos y los ámbitos académicos. Al recibir el cargo, expresó que lo asume "con orgullo y con un profundo sentido del compromiso". Señaló como ejes para enfrentar los desafíos que vienen:
- La innovación.
- La formación.
- La diversidad de miradas.
- La articulación entre el sector público, el privado, el ámbito académico y las instituciones.
Además de su rol en WTK, Irini integra la Unión Industrial Argentina (UIA), donde lidera la comisión (DEI) Diversidad Equidad e Inclusión, desde 2020. Se trata de un rol institucional, que se ejerce con independencia de la actividad comercial de WTK.
La normalización como cultura de trabajo
En una fábrica de conductores eléctricos, la norma no es un trámite. Define materiales, dimensiones, ensayos y controles para que un cable se comporte como se espera durante años, aun cuando nadie lo ve. Para quienes especifican o compran conductores, algunas prácticas concretas:
- Pedir la norma de fabricación declarada en la ficha técnica de cada producto.
- Solicitar certificados vigentes y verificar que su alcance cubra el producto y la sección pedidos. La sección es el área del conductor y define cuánta corriente puede transportar.
- Controlar que la marcación impresa en la cubierta coincida con lo especificado
- Exigir trazabilidad: poder identificar el lote y la fecha de fabricación ante cualquier consulta.
- Desconfiar de conductores sin identificación de origen o sin documentación que los respalde. El ahorro inicial puede convertirse en un riesgo de incendio, una parada o una inspección observada.
Una planta industrial debe reemplazar el cableado de alimentación de una línea de producción. Mantenimiento define el requerimiento, compras cotiza con tres proveedores y, al recibir el material, el responsable de higiene y seguridad revisa la documentación. Si los tres trabajan bajo la misma norma, la comparación es directa: mismas exigencias, mismos ensayos, mismos parámetros. Si uno no puede acreditarla, la decisión deja de ser solo económica. Ese es el valor cotidiano de la normalización: convertir una compra técnica en una decisión verificable.
Para WTK, esta designación es motivo de orgullo para toda la familia y para el equipo. También reafirma una convicción que atraviesa tres generaciones: la calidad se construye con reglas claras, procesos controlados y trabajo sostenido en el tiempo. La normalización es una tarea colectiva, y fortalecerla beneficia a toda la cadena de valor de la industria nacional.
Para
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