Día Mundial de la Normalización 2026: sistemas de gestión para organizaciones preparadas para el futuro

IRAM reunió a referentes de la industria, la normalización y la certificación para analizar qué cambia con la nueva ISO 9001:2026 y por qué integrar la gestión es hoy una herramienta de competitividad.
El 29 de octubre, en el Auditorio de la Unión Industrial Argentina, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación celebró una nueva edición del Día Mundial de la Normalización. La jornada, moderada por el periodista Federico Seeber, volvió al formato presencial con transmisión en vivo, en un año especial: se cumplen 80 años de la creación de ISO.
El punto de partida fue un diagnóstico que cualquier empresa reconoce. Calidad, ambiente, seguridad, ciberseguridad e inteligencia artificial ya no son agendas separadas: están conectadas entre sí y con la estrategia del negocio. Por eso tampoco pueden gestionarse por separado. Los sistemas de gestión dejaron de ser un requisito para colgar en la pared y pasaron a ser la forma de ordenar procesos, tomar mejores decisiones y prepararse para lo que viene.
Qué cambia con ISO 9001:2026
Gustavo Pontoriero, gerente de División Certificación de Sistemas de Gestión de IRAM, repasó las novedades de la norma de calidad más usada del mundo, con más de un millón y medio de certificados. Publicada por ISO en septiembre, la nueva edición no es una ruptura: tras unas 24 reuniones internacionales, se incorporaron solo los cambios considerados indispensables. Los principales:
- Liderazgo, ética y cultura de la calidad: promover el comportamiento ético y una cultura de calidad pasa a ser responsabilidad expresa de la dirección.
- Riesgos y oportunidades, por separado: para que las empresas no solo se protejan de amenazas, sino que salgan a buscar oportunidades.
- Estructura armonizada: facilita integrar calidad con ambiente, seguridad, energía u otros sistemas de gestión.
- Transición gradual: quienes están certificados bajo la versión 2015 no empiezan de cero y tienen tres años para adecuarse.
La integración fue uno de los ejes de su exposición. En 1987, ISO 9001 era prácticamente la única norma de gestión; hoy ISO tiene más de 50, y más de 30 son certificables.
“No hay muchas gestiones. Hay una única gestión que necesita la dirección de la organización. No es algo para cumplir y hacer una venta: es una transformación cultural en la empresa.” — Gustavo Pontoriero, IRAM
Su síntesis: la calidad siempre se trató de generar confianza. Hace 40 años eso era cumplir una especificación; hoy también incluye cómo trabaja una empresa a nivel ético, cultural y sostenible.
Experiencias que inspiran
El segundo panel llevó la norma a la práctica con tres organizaciones de escalas muy distintas. El mensaje fue el mismo: la gestión no es patrimonio de las grandes multinacionales.
Toyota Argentina. Su presidente, Gustavo Salinas, explicó que la mejora continua que define a la compañía no podría existir sin estandarización. Toyota tiene sistemas certificados de calidad, energía, ambiente y seguridad integrados a su operación, y extiende ese compromiso a su cadena de valor: el 100% de sus concesionarios está certificado en ISO 14001 y sus proveedores, en ISO 9001. Hoy usa energía eléctrica 100% renovable y apunta a la neutralidad de carbono en su planta de Zárate para 2035.
Maincal. Diego Strafaccio, gerente general de este fabricante argentino de calzado de seguridad con más de 65 años de trayectoria, aportó la mirada pyme. La empresa tiene un sistema integrado ISO 9001, 14001 y 45001, y sus productos están certificados por IRAM. Reconoció que el camino cuesta, porque en una pyme el conocimiento suele estar en las personas y no en los procesos, pero que con el tiempo la certificación deja de ser un esfuerzo y pasa a ser cultura.
“Muchas veces se ve como un sobrecosto. Nosotros lo vemos al revés: es un posicionamiento y un diferencial.” — Diego Strafaccio, Maincal
La prueba llegó en el mismo panel: Salinas contó que Maincal es hoy proveedor de Toyota, y que su sistema de gestión pesó en la selección.
Siemens. Su CEO, Eduardo Gorchs, definió la relación entre normas e innovación como simbiótica: no se puede innovar a largo plazo sin una base sólida. Sobre seguridad eléctrica, resumió el criterio en una idea: las cosas fallan, y lo importante es que fallen de forma segura. También anticipó sistemas de gestión cada vez más integrados, apoyados en inteligencia artificial para anticipar desvíos.
“No existen empresas de 65, 90 o 180 años sin sostenibilidad.” — Eduardo Gorchs, Siemens
Normas, competitividad y desarrollo productivo
El cierre reunió tres miradas complementarias: la institucional, la internacional y la industrial.
Irini Wentinck, presidente de IRAM y primera mujer en ocupar el cargo, habló desde la experiencia de una pyme industrial que hace más de 20 años decidió certificar ISO 9001, un paso que representó un salto en su desarrollo. Y puso en números el desafío del país: más del 90% de las empresas argentinas son pymes y, en un relevamiento sobre unas 600.000, solo alrededor de 10.000 tenían algún tipo de certificación.
“Si queremos impulsar un salto de calidad como país, necesitamos acompañar la incorporación de las normas en todo el empresariado argentino. Las normas son hoy una herramienta de competitividad.” — Irini Wentinck, presidente de IRAM
Sergio Mujica, secretario general de ISO, recordó que Argentina integra ISO desde 1960 y destacó que IRAM participa en más de la mitad de sus comités técnicos. En un mundo que cambia a una velocidad inédita y con la confianza en su punto más bajo, definió tres aportes de las normas: invitar a la excelencia más allá de cumplir requisitos, convertir ambiciones en impactos concretos y dar credibilidad a través de la evaluación de la conformidad.
Rodrigo Pérez Graciano, vicepresidente de la UIA, en representación de Martín Rappallini, señaló la competitividad como el gran desafío de la industria. Las normas y certificaciones, dijo, son el motor para que más pymes se integren como proveedoras a las cadenas de valor que hoy traccionan el crecimiento, como la minería y la energía.
La idea que atravesó toda la jornada: integrar calidad, ambiente, seguridad y tecnología en un sistema de gestión sólido ayuda a tomar mejores decisiones, adaptarse, innovar y, sobre todo, generar confianza.
Por qué la normalización importa en cada metro de cable
Lo que se dijo en la Casa de la Industria lo vivimos todos los días en planta. En WTK cada conductor se fabrica y se ensaya bajo normas IRAM, porque en una instalación eléctrica la calidad no se declara: se demuestra.
La jornada dejó en claro algo que compartimos como pyme industrial: las normas no son un cartel en la pared ni un costo extra. Son la forma de ordenar procesos, sostener la calidad cuando cambian las personas y demostrarle a un cliente, con una certificación externa, que puede confiar en lo que instala.
Es también lo que abre puertas. La minería y la energía, los sectores que hoy traccionan el crecimiento del país, necesitan proveedores que trabajen con estándares reconocidos. Ahí queremos estar: al pie de cada proyecto, con productos que cumplen la norma que el proyecto exige.
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